Justo y Necesario

En estos días, “volvió” la inseguridad y se habla de una posible e interesante reforma política. Pero también en algunos diarios podemos ver algunas notas (1,2,3) sobre la posibilidad de la legalización del matrimonio gay.
Ayer en una editorial de La Nación, vi el conjunto típico de prejuicios acerca de este tema. El principal argumento de la nota, es que la posible promulgación de la ley, alteraría el orden natural de las cosas. Es decir, el matrimonio gay, es contranatura. La realidad es que esta opinión, no hace más que alterar el concepto de lo natural. Es cierto; la relación amorosa/sexual entre un hombre y una mujer existe desde los primeros homo sapiens sapiens, no es un invento antiguo, medieval o moderno. Pero es igual de cierto, que los primeros hombres también se relacionaban. Ahora bien, lo que sí es artificial es la institución del matrimonio. Y mucho más artificial es el matrimonio civil, que es de lo que se está discutiendo. Así como es artificial la Iglesia Católica. Digámoslo; los seres vivos de la naturaleza como los perros, los lagartos o los pájaros no tiene dioses.
Habría que decirles a los editores de La Nación, que los conceptos cambian su significado con el paso del tiempo (e incluso geográficamente). Ejemplo: La democracia no significaba lo mismo en tiempos de Pericles, en la Norteamérica descrita de Tocqueville o en la democracia actual. Por qué el concepto de matrimonio debe mantenerse pétreo por miles de años? E incluso hoy el matrimonio no es lo mismo acá que en Afríca o los países árabes que en Latinoamérica. El actual presidente sudafricano, Jacob Zuma, es abierta (y legalmente) bígamo. Es más, dentro de la misma Sudáfrica, el matrimonio poligámico es inconcebible para los blancos, no así para los negros.
Lo peor de todo son las oraciones culposas del artículo como éste: “La unión de dos personas de un mismo sexo es el resultado de una opción de conciencia que no está prohibida por la ley y que cuenta, por lo tanto, con pleno amparo legal. Pero no es de ninguna manera un matrimonio. Y ello no se debe a un capricho discriminatorio de los legisladores ni atenta contra el derecho de ningún sector cultural, social o religioso”
Para colmo, los homosexuales no tienen pleno amparo legal, a diferencia de lo que dice el diario de los Saguier-Mitre. Hay ejemplos varios que refutan esto; las obras sociales les cobran como solteros, no pueden visitar a su pareja si alguno de los cónyuges está en terapia intensiva, problemas para la herencia y tener que sacar créditos como solteros.
Por último, la ley tiene que promulgarse por una razón sencilla y práctica: la consolidacion, de una vez por todas, de la laicidad del Estado Argentino. La promulgación de la ley sería una derrota de la Iglesia Católica, y una victoria de la tolerancia a la diversidad sexual, religiosa e incluso, política.
Ah, y que debe sentir un periodista renombrado de La Nación saber que su jefe es homofóbico?
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